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1. La
paciente es Eleanor
Roosevelt (1884 – 1962).
Había nacido, en New York,
en el seno de una poderosa
familia, entre los que se
contaban su tío Theodore
Roosevelt, presidente de los
Estados Unidos entre los
años 1901 y 1909. A los 12
años, Eleanor ya era
huérfana de madre y padre
quedando, entonces, a cargo
de una abuela severa quien
la sometió a una disciplina
muy estricta hasta que
ingresó a la escuela, en
Inglaterra, donde adquirió
una gran competencia en
Lenguas e Historia. Al final
de su adolescencia, volvió a
los Estados Unidos donde
realizó trabajos sociales en
barrios muy pobres de la
ciudad de New York.
A los 20
años, Eleanor contrajo
matrimonio con su primo
Franklin Delano Roosevelt,
dos o tres años mayor que
ella, en una ceremonia en la
que el Presidente Theodore
Roosvelt ofició de padre
sustituto para la joven
pareja. De la unión,
nacieron seis niños, tres de
los cuales fueron,
posteriormente, políticos.
En 1921,
Franklin quedó parapléjico
por una enfermedad que, en
el momento, fue
diagnosticada como
poliomielitis aunque,
actualmente, se cree que
puede haber sufrido un
síndrome de Guillan – Barré,
enfermedad que había sido
descripta unos pocos años
antes de que Roosvelt
sufriera la parálisis.
Eleanor cuidó a su marido
con devoción y se convirtió
en su aliada política
sustituyéndolo, muchas
veces, en las apariciones
públicas. Fue una ayuda
inconmensurable durante la
elección de Roosvelt como
gobernador del estado de New
York y, luego, durante la
campaña para la segunda
presidencia. A diferencia de
otras mujeres, Eleanor tuvo
un importante rol político y
social cuando su marido
asumió la presidencia, en
1933. Viajó mucho, dictando
conferencias en su mayoría
sobre temas sociales.
Eleanor continuó con sus
actividades nacionales e
internacionales después de
la muerte de su marido. Fue
la primera mujer delegada de
la Asamblea general de las
Naciones Unidas entre 1945 y
1952; entre 1935 y 1962, se
hizo cargo de la columna
My Day de un importante
periódico. Visitó el
pacífico sur durante la
segunda guerra mundial y, en
1957, viajó a Rusia donde se
entrevistó con Nikita
Khrushchev. Escribió
numerosos libros, entre los
que se cuentan Women in
Politics, The Moral
Basis of Democracy, and
Race, Religion and
Prejudice. Como lo
demuestran algunos títulos
de sus obras, Eleanor tuvo
una gran devoción por los
asuntos relacionados con la
mujer, a la que instaba a
ser mucho más que sólo
esposa y ama de casa.
Una de
sus frases favoritas era “
A woman is like a tea bag
– you can’t tell how strong
she is until you put her in
hot water”.
2.
Diagnóstico
Eleanor
Roosvelt murió de una
tuberculosis diseminada,
diagnóstico que los médicos
que la atendían, incluyendo
el neumonólogo, consideraron
muy poco probable. La
confirmación diagnóstica se
obtuvo, poco antes de su
muerte, cuando el cultivo de
la segunda muestra del
aspirado de médula ósea
desarrolló el
mycobacterium tuberculosis.
Los
diagnósticos definitivos en
la necropsia fueron:
-
anemia aplásica
-
tuberculosis miliar
diseminada
que comprometía
pulmones, hígado,
riñones y médula ósea.
-
úlcera duodenal activa
quizás como resultado
del uso de corticoides.
Los que
estudiaron el caso clínico
de Eleanor R., creen que la
mujer pudo haber contraído
la tuberculosis en uno de
los siguientes períodos:
·
En su
adolescencia, mientras
realizaba trabajo social
desarrolló una enfermedad
pulmonar que podría haber
sido tuberculosis.
·
A los 30
años, mientras viajaba por
Europa con su marido,
después de la primera guerra
Mundial, se le diagnosticó
“pleuresía” que fue
considerada como de posible
origen tuberculoso, y
·
En 1947, con
63 años, Eleanor acompañó a
su médico e íntimo amigo,
David Gurewitsch, cuando él
viajó a Suiza para ser
tratado de una tuberculosis.
Un dato
sorprendente de la
tuberculosis de E. Roosvelt
es que el mycobacterium
era aparentemente
resistente a
estreptomicina, (2) lo que
hace más difícil que su
enfermedad terminal haya
resultado de la reactivación
de una infección adquirida
en la juventud. Sin embargo,
si la tuberculosis miliar
fue consecuencia de una
infección previa, la anemia
aplásica podría ser
explicada por el compromiso
de la médula ósea.
(1) Los datos de la
historia clínica de
Eleanor Roosvelt,
así como su
diagnóstico
definitivo fueron
tomados de “The
Case of the Well-Known
Woman With
Unexplained Anemia”
de Albert
Lowenfels,
09/09/2010
(2) Para la época en
que murió Eleanor
Roosevelt, ya
existían la
estreptomicina y la
isoniazida.
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